El Alférez Tomás Calvo, Regidor y depositario general de la ciudad de Cartago, se obliga a pagar 500 pesos a su hermano Alonso de Bonilla, en bestias mulare cerreras de la fierra de 1643, los machos y las mulas al precio de 15 pesos cada uno, debiendo entregarlos en el valle de Barba, a fines de mayo.